Barrera invisible en la superficie del océano disminuye la absorción de carbono

Una capa invisible de compuestos biológicos en la superficie del mar reduce la velocidad a la que el dióxido de carbono se mueve entre la atmósfera y los océanos, informó un equipo de científicos de la Universidad de Newcastle en Australia.

Los componentes de esta película tensioactiva sobre la superficie del agua consisten principalmente en el plancton y las algas marinas, pero su presencia, apuntan los científicos que publican su investigación en páginas de la revista Nature Geoscience, tiene importantes implicaciones para predecir el clima del futuro.

En el caso de los océanos estos son responsables de la absorción de alrededor de un cuarto de todas las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono, lo que los convierte en uno de los sumideros de carbono más importantes a largo plazo para la Tierra.

Así, el intercambio de gases entre la atmósfera está controlado por una turbulencia en la superficie del mar, cuya principal causa son las olas generadas por el viento. Mayor turbulencia equivale a mayor intercambio de gases, y hasta ahora, había sido difícil calcular el efecto de los tensioactivos biológicos presentes en el intercambio.

Mediante observaciones satelitales y un sistema experimental que compara directamente el “efecto surfactante” entre diferentes aguas marinas recolectadas a lo largo de cruceros oceanográficos en tiempo real, el equipo descubrió que los tensioactivos pueden minimizar el intercambio de carbono hasta en un 50 por ciento.

Rob Upstil-Goddard, profesor en la Universidad de Newcastle explica al respecto que “la supresión de la absorción de dióxido de carbono a través de la cuenca oceánica debido a los surfactantes, como revela nuestro trabajo, implica una eliminación más lenta de dióxido de carbono antropogénico de la atmósfera y, por lo tanto, tiene implicaciones para predecir el clima mundial futuro”.

Así, a medida que aumentan las temperaturas en la superficie, esta capa también crece por lo que se trata de un hallazgo crítico.

De acuerdo con Ryan Pereira, participante de la investigación, “cuanto más cálida es la superficie del océano, más surfactantes podemos esperar, y una reducción aún mayor en el intercambio de gases.

“Lo que descubrimos en 13 sitios a través del Océano Atlántico es que los surfactantes biológicos suprimen la tasa de intercambio de gases causada por el viento. Hicimos mediciones únicas de transferencia de gas usando un tanque especialmente diseñado que podría medir el intercambio relativo de gases impactados solo por surfactantes presentes en estos sitios”.

“Estos surfactantes naturales no son necesariamente visibles como una mancha de aceite o una espuma, y ​​son incluso difíciles de identificar desde los satélites que monitorean la superficie de nuestro océano.

“Necesitamos poder medir e identificar la materia orgánica en la microcapa superficial del océano para poder estimar de manera confiable las tasas de intercambio de gases climáticamente activos, como el dióxido de carbono y el metano”.

Fuente: Sky Alert