Fósiles de la era del hielo aparecen en las costas Argentinas


Dos vecinos de Playa Serena en la ciudad argentina de Mar del Plata hallaron restos de un perezoso gigante que vivió en la “era del hielo” mientras caminaban por un acantilado costero. Los fósiles de 3.3 millones de años se suman a los de gliptodontes, macrauquenias y cóndores que también ha sido encontrados en esta costa prehistórica.
El 25 de marzo, Juan Marcelo Lima y Marianela Amaya visualizaron en unos bloques de derrumbe un conjunto de huesos que les llamó la atención. No era la primera vez que Lima encontraba fósiles por lo que enseguida se puso en contacto con los especialistas del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia.
Los antropólogos de Scaglia informaron a Sputnik que se trata de restos de un perezoso terrestre que habitaba en Sudamérica durante la edad Chapadmalalense. Para entonces, entre las costas de Mar del Plata un meteorito de 1 kilómetro de diámetro provocó una lluvia de tierra fundida que al enfriarse formó escorias, una mezcla de óxidos metálicos.

Estas escorias fueron halladas dentro del bloque de derrumbe y resultaron el elemento que definió la edad de este antiguo habitante de las llanuras sudamericanas. Hasta el momento los técnicos de Scaglia han logrado descubrir vértebras, costillas, parte de la pelvis y un húmero.

Por lo general, los fósiles de vertebrados que provienen de la formación Chapadmalal exhiben manchas irregulares dendríticas de color negro formadas durante su enterramiento por los depósitos del óxido de manganeso, “y este perezoso las posee”, comunicaron los técnicos.
Los perezosos terrestres gigantes tenían muchas formas y tamaños. Algunos de ellos se reproducían y moraban en galerías subterráneas: una serie de túneles de uno a dos metros de diámetro llamadas paleocuevas o crotovinas, una de las trazas fósiles más grandes que existen en el planeta, informaron.
Algunas especies de estos apacibles herbívoros, componentes prehistóricos de la megafauna sudamericana por tener un peso superior a los 1.000 kilogramos, portaban un chaleco “anti-predadores” bajo su piel que consistía  en bolitas de hueso compacto que formaban una red y ofrecían una resistencia contra garras, colmillos y picos filosos.

El hallazgo de estos restos de perezoso gigante  que pertenece al Plioceno (5.3 a 2.6 millones de años atrás) permitirá a la comunidad científica entender la evolución de esta especie hasta su extinción final unos 10.000 años atrás.

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