Japón mató 333 ballenas, 122 de ellas preñadas en la Antártida

Un pesquero de ballenas japonés Nisshin Maru tras cazar tres ejemplares en el Océano Austral – EFE

Durante el verano pasado, Japón capturó y mató a 333 ballenas en el océano Atlántico. De estas, 122 estaban preñadas, lo que supone un 96% de las hembras capturadas. Asimismo, del total de cetáceos, 114 eran crías o jóvenes.

El país nipón alega «fines científicos» como la justificación de esta caza de ballenas, ya que «contribuyen a la gestión de los recursos marítimos a partir del análisis del contenido de sus estómagos» y dicen poder investigar así «la estructura y dinámicas del sistema marino del Atlántico».

Los datos han sido publicados en un informe realizado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), en el que también se indica que algunos de estos cetáceos fueron cazados con un arpón en el que se incorporaba un explosivo dentro para que estallara una vez cazadas.

El informe indica que 11 de las ballenas escaparon de sus captores porque se metieron en un área en el que el hielo era demasiado denso para que los barcos pudieran navegar.

Espantoso e innecesario

Aunque la comunidad internacional ha condenado esta práctica en repetidas ocasiones, Japón continúa realizándola amparándose en la investigación científica. Aun así, algunos medios locales han hecho eco de que la carne de estos animales se vende en algunos mercados de pescado de Japón y termina en muchos comercios y restaurantes.

Alexia Wellbelove, una de las responsables de Humane Society International, organización que se ha pronunciado activamente contra esta práctica, declaró en un comunicado que estos últimos datos «son una muestra de lo espantoso e innecesario de las operaciones de caza de ballenas, cuando ya se ha demostrado que los estudios no letales son suficientes para la investigación científica».

Fuente: abc