Miles de islas serán inhabitables hacia mitad del siglo por falta de agua

Hacia el año 2050 el aumento del nivel del mar e inundaciones provocadas por olas tendrían un grave impacto negativo sobre los recursos hídricos de miles de islas y atolones en el Pacífico y en el Índico, de tal manera que estas extensiones de tierra podrían volverse inhabitables en las próximas décadas.

Un nuevo estudio publicado en la revista Science Advances encontró que tales inundaciones no sólo afectarán la infraestructura terrestre y los hábitats de las islas, sino que además, también harán que los recursos de agua dulce no sean potables, y por lo tanto amenacen a poblaciones enteras.
Para su investigación los científicos se enfocaron en la isla Roi-Namur en el atolón Kwajalein en las Islas Marshall para un estudio de sitio que tuvo lugar entre noviembre de 2013 y mayo de 2015.
Las Islas Marshall tienen más de mil 100 islas bajas en 29 atolones y son el hogar de numerosas naciones insulares y cientos de miles de personas.

Así, un equipo de científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, en inglés), la Administración Nacional Atmosférica y del Océano (NOAA, en inglés) y la Universidad de Hawai aplicaron una variedad de escenarios del cambio climático para proyectar el impacto del aumento del nivel del mar y las inundaciones en regiones como estas.
Tanto el enfoque como los hallazgos de la investigación funcionarán como una aproximación a situaciones similares en atolones de todo el mundo, la mayoría de los cuales tienen una morfología y estructura similares, que incluyen elevaciones terrestres muy bajas.
“Se prevé que el punto de inflexión cuando el agua subterránea potable en la mayoría de las islas del atolón no estará disponible a más tardar a mediados del siglo XXI” explicó Curt Storlazzi, geólogo del USGS y autor principal del estudio.
Los niveles del mar están en un aumento constante, con las tasas más altas en los trópicos, donde se encuentran miles de islas de atolones de coral de baja altitud. Estudios previos sobre la resistencia de estas islas al aumento del nivel del mar proyectaron que habría impactos mínimos de inundación hasta al menos el final del siglo XXI.
Sin embargo, los estudios previos no tomaron en cuenta el riesgo adicional de exceso de inundaciones impulsadas por olas que abrazan a las islas ni su impacto en la disponibilidad de agua dulce.
“Dicha información es clave para evaluar los riesgos múltiples y priorizar los esfuerzos para reducir el riesgo y aumentar la resiliencia de las comunidades de las islas atolón en todo el mundo”, dijo Storlazzi.
Estos hallazgos tienen relevancia no solo para las islas pobladas de atolones en las Islas Marshall, sino también para las Islas Carolinas, Islas Cook, Islas Gilbert, Islas de Línea, Islas de la Sociedad, Islas Spratly, Maldivas, Seychelles y las Islas Noroccidentales de Hawai.
Por lo tanto, los científicos del estudio proyectan que, a partir de mediados del siglo XXI, las interacciones entre el aumento del nivel del mar y la dinámica de las olas sobre los arrecifes de coral conducirán a un sobrellenado anual impulsado por las olas de la mayoría de las islas atolón.
Dicha inundación anual daría lugar a que las islas se vuelvan inhabitables debido a los frecuentes daños a la infraestructura y la incapacidad de sus recursos de agua dulce para recuperarse entre los eventos de “inundación”.
La principal fuente de agua dulce para las islas pobladas de atolones es la lluvia que penetra en el suelo y permanece allí como una capa de agua subterránea que flota sobre agua salada más densa.
Dado que las islas atolón se saturan anualmente, en promedio, en las próximas décadas (asumiendo las tasas actuales de emisión de gases de efecto invernadero), las inundaciones en la infraestructura y la pérdida de recursos de agua dulce dificultarán la habitabilidad humana en la mayoría de los lugares que comienzan entre los años 2030 y 2060.
“Los eventos de inundación generalmente provocan que el agua salada del mar se filtre en el suelo y contamine el acuífero de agua dulce. Las precipitaciones tardías del año no son suficientes para eliminar el agua salada y refrescar el suministro de agua de la isla antes de que lleguen las tormentas del año siguiente”, concluyó Stephen Gingerich, hidrólogo del USGS y coautor del estudio.