Modelo estudia las posibilidades de un gran tsunami en Japón

En las próximas décadas un tsunami de dimensiones mayores al producido por el terremoto de Japón en 2011 podría ocurrir en Nakai, una zona costera de Japón, y tendría el potencial de desplazar a cuatro veces más el número de personas que produjo el fenómeno de 2011.
El fenómeno lo describe un estudio hecho por investigadores de Geociencias de la Universidad de Massachusetts, el Smith College y la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología. La investigación utiliza métodos basados en tecnologías de GPS para modelar tsunamis inducidos por terremotos en el sudeste japonés frente a la costa de Nakai.
Hannah Baranes, principal autora de la investigación junto a Jonathan Woodruff, Jack Loveless y Mamoru Hyodo, publicaron los resultados de su estudio en la revista Geophysical Research Letters.
“Esperamos que nuestro trabajo abra la puerta para aplicar técnicas similares en otras partes del mundo”, destaca Baranes.
Según explica, después del terremoto y el tsunami de 2011, inesperadamente devastadores, el gobierno de Japón pidió una investigación de evaluación de riesgos para definir los peores escenarios del país para terremotos y tsunamis.
Al respecto Baranes señala: “La guía del gobierno ha centrado la atención en Nankai, una falla en alta mar del sur de Japón que se prevé generará un terremoto de magnitud 8 a 9 dentro de las próximas décadas”.
La investigación del equipo comenzó con un estudio de los sedimentos de los lagos costeros en Japón para establecer registros a largo plazo de las inundaciones causadas por los tsunamis.
Entre 2012 y 2014, Baranes y Woodruff recogieron núcleos de sedimentos de los lagos, en busca de capas de arena marina arrastradas hacia la costa por inundaciones costeras pasadas.
“Estos depósitos de arena quedan atrapados y preservados en los fondos de los lagos costeros. Podemos visitar estos sitios cientos o incluso miles de años después y encontrar evidencia geológica para eventos pasados ​​importantes de inundaciones”, explica la investigadora.
Los resultados del Lago Ryuuoo, un pequeño lago en una isla en el Canal de Bungo, muestran una sorprendente capa de arena que llega por el agua del mar que se precipita sobre una playa con una barrera de 13 pies de alto. “Pudimos fechar la capa a principios del siglo XVIII, lo que es consistente con el conocido evento de tsunami Nankai desde 1707”. dice Baranes.
“Estábamos un poco desconcertados. El Canal Bungo está escondido entre dos de las principales islas de Japón y está relativamente protegido de los tsunamis generados por Nankai. Teniendo en cuenta los recientes tsunamis en la región, un tsunami mínimo de 4 metros en el canal parecía muy improbable”.
Además, señala, el área de Bungo Channel tiene hoy una infraestructura muy sensible y crítica, incluida la única planta de energía nuclear en la isla de Shikoku. Esto dio a los investigadores una preocupación especial por el peligro de tsunami en la zona, por lo que decidieron investigar su hallazgo original utilizando técnicas de modelado numérico.
Un terremoto es causado por placas deslizándose unas a otras a lo largo de fallas en la corteza terrestre. Ese deslizamiento hace que la superficie de la tierra se deforme, que se eleve en algunos lugares y se hunda, o que disminuya, en otros.
“Cuando se produce un levantamiento inducido por un terremoto en el fondo del mar, desplaza toda la columna de agua sobre él y genera la ola que llamamos tsunami. Podemos simular dicho proceso con modelos numéricos”, destaca.
Mediante su modelo, pudieron simular la inundación del Lago Ryuuoo, pero el resultado fue un tsunami de sólo casi dos metros. Por ello, acudieron a Jack Loveless, profesor del Smith College.
Loveless utiliza mediciones de GPS muy precisas del movimiento de la superficie de la tierra para modelar la extensión y la distribución espacial del bloqueo por fricción que causa la acumulación de fallas entre los terremotos.
Con Loveless, el equipo creó escenarios de terremotos basados ​​en estimaciones de GPS del bloqueo por fricción actual a lo largo de Nankai y, por primera vez, métodos rigurosamente probados para crear posibles escenarios futuros de terremotos a partir de las mediciones del GPS.
Baranes informa que encontraron mediciones de GPS del movimiento de la superficie de la tierra actual alrededor de Nankai que producen un terremoto de una magnitud y extensión similar al evento de 1707, y sus alturas simuladas de tsunami son consistentes con las cuentas históricas del evento de 1707.
En cuanto al registro geológico del lago Ryuuoo, agrega, “nuestro modelo de terremoto mostró que la región del canal Bungo se hundía casi dos metros y bajaba la playa barrera del lago Ryuuoo de casi 4 metros, de manera que un tsunami con una altura factible para una región interior fácilmente inundó el lago”.
Hyodo, por su parte, ha publicado previamente escenarios basados en modelos de características físcias como las de Nakai, y su modelo produjo el mismo hundimiento que el que reveló este estudio.
Baranes agrega, que el estudio “proporciona una línea de evidencia independiente para un riesgo significativo de tsunami en Bungo. Demostramos una conexión entre las características físicas de Nankai y las mediciones GPS del movimiento de la superficie”.
En 2009, la mexicana María Teresa Ramírez Herrera, investigadora en el Instituto de Geografía de la UNAM, publicó un estudio similar sobre los sedimentos producto de un tsunami ocurrido en las costas de Oaxaca ocasionado por un terremoto de magnitud 8.6 en 1787.
Los sismos y tsunamis no se pueden predecir, pero estudios como este contribuyen al entendimiento de zonas en las que fenómenos como estos podrían producirse en las próximas décadas o incluso, días.
Fuente: skyalert

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