¿Por qué los huracanes se intensifican con tanta rapidez? Científicos de Miami encontraron una pista importante


La veloz intensificación de los huracanes, un fenómeno terrible que todavía los meteorólogos no logran pronosticar con exactitud, podría tener conexión con una batalla interior dentro de las tempestades y vientos que hay en la tormenta.

Por lo general, los meteorólogos observan las condiciones ambientales que hay afuera del huracán —la temperatura del agua, la humedad en la atmósfera y el flujo de los vientos en el nivel superior— para poder pronosticar su poder.

En condiciones favorables, la intensificación de las tormentas se puede pronosticar, pero hay ocasiones, como ocurrió el año pasado con Harvey, Irma y María, en que los huracanes cambian abruptamente, y se tornan más peligrosos, sin tener apenas tiempo para alertar a la población.

En un reportaje publicado en el Journal of the Atmospheric Sciences, los científicos dijeron que observar lo que sucede dentro de la tormenta podría proporcionarle a los meteorólogos valiosos indicios de alerta.

Tras examinar modelos de un huracán del 2014 que se intensificó con gran rapidez, se encontró que las tormentas interiores pudieron sobrepasar el poder de los vientos en el nivel superior que las mantiene en su lugar. A medida que las tempestades comienzan a girar cerca del centro de la tormenta, al parecer incrementan la circulación de la tormenta, lo que convierte al huracán en más simétrico y debilita su inclinación, permitiéndole dar vueltas con más furia.

“No estoy tratando de restarle importancia al papel que desempeñan los vientos de cizalladura, ya que es muy importante. Si hay un viento de cizalladura grande, entonces no habrá un huracán de gran intensidad”, dijo Hua Leighton, principal autor del estudio y científica de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) en el Instituto de Cooperación de Estudios Marinos y Atmosféricos de la Universidad de Miami (UM).



“Pero cuando el viento de cizalladura está en un rango medio, entonces la distribución del viento con relación a la tormenta se convierte en algo muy importante”.

En fechas recientes, los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes (NHC) han mejorado notablemente las predicciones, que hoy día son entre 30 y 40 por ciento más exactas que hace solo 20 años. Sin embargo, los pronósticos de la intensidad han disminuido, siendo el promedio de error entre 72 y 120 horas.

Los meteorólogos dijeron que esto se debe a la complejidad de balancear las condiciones ambientales dentro de los confines de la estructura de la tormenta y advierten que llegarán a los límites de pronósticos. Pronosticar una rápida intensificación, cuando la velocidad del viento aumenta al menos en 35 millas por hora (mph) en 24 horas, es aun más difícil.

Todavía no está claro porqué una tormenta que enfrenta un viento de cizalladura moderado se puede intensificar con gran velocidad, un cambio que puede incrementar de forma drástica el peligro que correría la población.

Para este estudio, los investigadores utilizaron las predicciones hechas por la NOAA para Edouard, la tormenta del 2014 que se desarrolló en la costa de Africa como depresión tropical y rápidamente se convirtió en un huracán de Categoría 3.

Antes de que la información pueda utilizarse como una herramienta potencial para llevar a cabo pronósticos, Leighton dijo que los científicos tienen que realizar más estudios para de este modo confirmar sus hallazgos y descartar otras influencias. “Aunque comprendamos el proceso, no vamos a poder hacer un pronóstico perfecto ya que todavía dependemos de un modelo”, dijo la experta. “Falta todavía mucho para mejorar los pronósticos”.