Se cumplen 54 años del Gran Terremoto de Alaska de 1964

Era el 27 de marzo de 1964, un Viernes Santo, cuando a las 17:36 horas, tiempo de Alaska, un sismo de magnitud 9.2 y un tsunami posterior, cobró la vida de más de un centenar de personas.

El epicentro del sismo fue a 10 kilómetros del fiordo de Prince William Sound, 90 kilómetros al oeste de Valdez y apenas a 120 kilómetros al este de la ciudad de Anchorage, en el fondo oceánico.
El hipocentro del sismo se localizó a 23 kilómetros de profundidad y el terremoto se prolongó por 4 minutos y medio.
El evento se produjo en el fondo oceánico por lo que trajo consigo un tsunami posterior que alcanzó olas de hasta 67 metros de altura, también el segundo más letal del que se tiene registro.
Además ocurrió un desplazamiento vertical de 11.5 metros de altura que se extendió en una línea de unos 250 mil kilómetros.
La tarde de aquel Viernes Santo la población de Estados Unidos se asombró de un evento que no ocurrió en California, como casi siempre se había esperado. Mientras que en 1906 un terremoto de magnitud 7.8 acabó con la vida de más de 3 mil personas en San Francisco, en esta ocasión la tragedia se trasladaba al norte.
El Gran Terremoto de Alaska, como se le conoce, acabó con la vida de 15 personas en el momento, mientras que el tsunami posterior provocó 124 muertes más, provocando un total de 139 fallecimientos.
Distintas fuentes difieren en el número de muertes que provocó el evento, pero la cifra ronda de 131 personas a 143. Lo cierto es que el número de fallecidos fue notablemente bajo si se considera la magnitud del evento. La causa atribuible fue la relativamente pequeña población que habitaba Alaska en ese momento.
Aquel día ocurrieron 11 réplicas de magnitud 6 o menor, pero las réplicas más pequeñas se extendieron por lo menos un año después del evento según datos del Centro de Información de Terremotos de Alaska.
Tay Thomas, uno de los sobrevivientes de aquel día contó en algún momento al diario The Daily News que “no podía creer lo que estaba viendo. No podía creer lo que estaba experimentando”.
Este evento jugó un papel muy importante para cambiar la forma en la que los terremotos eran vistos hasta ese entonces. Trajo como consecuencia la creación del Centro Nacional de Información de Terremotos dos años después y de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), estimuló el crecimiento del Centro de Alerta de Tsunamis de Alaska un año después.

De acuerdo con el USGS, Alaska es la región de Estados Unidos en donde se producen la mayoría de sismos en un año determinado, con California en segundo lugar. No fue sino hasta 2014 que un aumento repentino en la sismicidad en Oklahoma desplazó a Alaska.
En 2014 ocurrieron 585 sismos de magnitud 3 o mayor en Oklahoma mientras que solo 200 tuvieron lugar en California. En abril de 2015 Oklahoma registró 260 eventos mientras que California sólo tuvo 29.
No obstante, la costa del pacífico tiene sismos más dañinos como un sismo de magnitud 6.0 que ocurrió cerca de Napa en 2014. La razón es que este estado tiene más población e infraestructura. En Alaska la mayoría de terremotos considerables ocurren en ubicaciones remotas, como en las islas Aleutianas.
Cuando menos en Estados Unidos, Florida y Dakota del Norte son los estados en los que se registra el menor número de sismos de forma anual.

DEJA UNA RESPUESTA

Escribe tu Comentario
Por favor escribe tu Nombre